Variables clásicas que afectan la validez

Para entender esto de modo más claro, empecemos por definir que:

  1. Variables: son las características que se modifican de manera constante en el objeto o sujeto que se estudia. Por ejemplo, en el caso de la población a evaluar, cuando las características cambian de un individuo a otro: edad, peso, situación socioeconómica, nivel cognoscitivo, salud, nutrición. Es lo que modifica el mismo fenómeno o evento en estudio.

  2. Constantes: son las características que se repiten sistemáticamente en el objeto o sujeto que se estudia, como: todos los alumnos de un salón de clase de 6o de primaria de la escuela "Bicentenario" saben leer y escribir.

En el contexto de la evaluación, las variables clásicas que afectan la validez, o sea que la evaluación mida en verdad lo que se quiere medir, son:

  1. Representatividad del contenido: en qué medida se logra un equilibrio en los contenidos elegidos.

  2. Relevancia del contenido: en qué medida el contenido seleccionado resulta el más relevante a evaluar, lo que implica que el docente lleve a cabo un análisis de jerarquización en el que sólo deje aquello que resulte prioritario y quite lo que no es tan importante.

  3. Relación evidente con constructos previos y posteriores: de qué manera se entrelaza el constructo elegido con los anteriores y los siguientes que serán estudiados, ya que así se garantiza la continuidad temática con el fin de que los alumnos/as vayan construyendo su propio aprendizaje al contar con conocimientos previos que lo permitan.

  4. Evidencia de una estructura lógica: en qué medida se diseña un proceso de evaluación que incluya una estructura en la que de manera gradual se vayan presentando los contenidos del mismo modo en que se encuentran en el proceso de estudio. Es decir, si se empezó la unidad por el tema de los ecosistemas, luego el de las regiones naturales y por último el de los daños ecológicos, en ese orden se tienen que presentar los reactivos o preguntas, ya que esto promueve el uso de la lógica al realizar la evaluación.

  5. Evidencia de que la evaluación cumple con los estándares definidos por el entorno normativo: cómo logra nuestra evaluación el cumplimiento con los estándares nacionales e internacionales, porque lo que menos queremos es que nuestros estudiantes se queden atrás del resto de sus compañeros del mundo en la era de la globalización, particularmente en el momento histórico en el que el mercado laboral no se encuentra sólo en el país sino en otros. Los niños/as y jóvenes del mañana tendrán que competir con los finlandeses, los estadounidenses o los japoneses, no sólo con sus iguales nacionales, razón por la que se debe garantizar que se cumpla todo tipo de estándares.

  6. Evidencia de que la evaluación considera la zona de desarrollo próximo del sujeto evaluado: es decir, que el desempeño observado no sólo identificará lo que el alumno puede hacer, sino lo que puede hacer con ayuda. Esto resulta particularmente importante desde preescolar hasta bachillerato, ya que más que utilizar instrumentos para medir el logro y el desempeño alcanzado, lo que estamos evaluando es el potencial para hacerlo y las perspectivas futuras.

  7. Evidencia de que el nivel de desempeño establecido mide la competencia que se quiere medir: cuando se evalúa por competencias, definir el nivel de desempeño puede resultar difícil. Si bien se cuenta con los indicadores de desempeño, cada uno de ellos puede ser llevado a cabo con mayores o menores niveles de adquisición.

  8. Errores de interpretación: cuando se presenta un instrumento de evaluación o examen es común que las instrucciones, el concepto o el dibujo no estén claros. Esto se presta para que los alumnos/as se confundan y realmente no estén contestando lo que saben, sino lo que están interpretando.