La consideración de que el enfoque por competencias no es igual al resto de los procesos que se realizan para evaluar es básica para identificar que es diferente y, por lo tanto, incluye otros aspectos. Si bien conlleva todas las características presentadas anteriormente, también tiene rasgos propios.
Se basa en su carácter dual: es meta y proceso a la vez, por lo que en todo momento se observa tanto el proceso para llegar al resultado como el propio resultado.
Dado que las competencias son un proceso cognitivo-conductual que se logra por la relación con otros (sociocultural), se deben observar en el contexto en el que se producen.
- Puesto que las competencias se desarrollan de acuerdo con las demandas y desafíos del entorno, se debe identificar cuál es la mejor situación para su despliegue y cómo se logra éste, o sea, se debe identificar su carácter funcional en el desempeño. No es sólo lo que se sabe, sino cómo se pone en juego todo lo que se es, se piensa, se sabe y se siente cuando se le necesita.
- Debido a que las competencias se producen por la mediación, se debe observar siempre la relación estudiante-docente; no es sólo lo que logra el primero, es también lo que hace el segundo.
- Ya que lo que buscan las competencias es identificar óptimos desempeños, se debe identificar en qué medida se desarrollan las funciones ejecutivas y cómo, pero principalmente cómo se puede desarrollar la metacognición como resultado del proceso.