Introducción

Hemos mencionado que una competencia siempre termina en un desempeño específico que culmina en una actitud. Esta es la disposición que expresan los valores, creencias y sentimientos fundamentales sobre el aprendizaje, el medio ambiente y las personas. Una actitud cuenta con tres elementos fundamentales:

  1. Interés: la motivación que tienen las personas para ser algo, si les cuestiona, les provoca o les da curiosidad.

  2. Valores: si le dan prioridad a lo que hacen porque encuentran en esa acción aprecio, compromiso, confianza, cooperación, creatividad, curiosidad, empatía, entusiasmo, independencia, integridad, respeto, tolerancia.

  3. Normas sociales: que se aplican en diferentes contextos, como respetar cuando están enterrando a un difunto y guardar silencio, la actitud es de recogimiento, reflexión y tristeza.

En cualquier desempeño las personas muestran su interés y al mismo tiempo le asignan un valor a la tarea, pero se cumple también con normas que han sido establecidas por la sociedad. Por ejemplo, en una tarea de matemáticas un niño o niña puede estar demostrando su desacuerdo en algo, a pesar de que lo está haciendo; no hay interés y, por lo tanto, el valor que le asigna es de desprecio, es más, puede llegar a no cumplir la norma de hacer la tarea y no entregarla. Como se ha descrito antes, al momento de desplegar una competencia se pone en juego todo lo que una persona es.

Más aún, la importancia de la actitud en el aprendizaje resulta vital, en la taxonomía de los objetivos de Pickering y McTighe se señala que la actitud es el primer nivel de dominio, no el conocimiento, porque antes de aprender algo las personas deben tener una actitud positiva, una disposición hacia lo que van a hacer. Asunto que en 1960 identificaba el propio Robert White.

Existen diversos indicadores, códigos gestuales, faciales, corporales que expresan la actitud de una persona frente al desempeño, el docente tiene que estar pendiente de ellos para poder generar una mediación adecuada, debe tener la capacidad de interactuar con el estudiante para impulsarlo a desarrollar la competencia. Además, es indispensable que recurriendo a una situación didáctica apropiada se logre captar el interés y el compromiso del alumno/a en la tarea, de otra forma se convertirá en un receptor frente a lo que el maestro dice, y no en un constructor de su propio aprendizaje y desempeño.

Lo anterior significa que existe una relación entre la actitud y el desempeño que se inicia porque la buena actitud genera la disposición para construir el conocimiento como se muestra en la siguiente página.

Cuando una persona aprende algo le encuentra sentido y "le salen las cosas", entonces quiere saber más: la actitud positiva para aprender provoca la adquisición de conocimientos, los conocimientos habilidades de pensamiento, las habilidades destrezas en la ejecución y las destrezas una mejor actitud, que nos lleva a producir más conocimiento... así hasta alcanzar niveles de experiencia más profundos.