Introducción

Cuando el sujeto entra en acción con el objeto y existe una interacción con un mediador se producen diferentes tipos de conocimientos, los cuales, al ser analizados recurriendo a variadas habilidades de pensamiento, producen destrezas: usos del conocimiento para modificar la realidad presente o futura. La destreza, entonces, es la automatización del uso del conocimiento con distintos grados de habilidad.

Una competencia cuenta con varios elementos objetivos, pero sobre todo con varias destrezas. Esto es, cuando una persona hace uso del conocimiento en momentos distintos ejecuta o puede ejecutar varias acciones a la vez, que demuestran que utiliza el conocimiento de manera automática.

La diferencia entre una habilidad y una destreza es que la primera es cognitiva, no se ve, la mente está activamente procesando la información resultante del objeto de conocimiento, en cambio la destreza es conductual, la mente ha procesado dicha información y la plasma en acciones concretas para transformar o incidir en el objeto.

En general, dado que la separación entre habilidad y destreza cuesta mucho trabajo, algunos autores sólo dividen contenidos entre conocimientos y habilidades, dejando fuera la integración de las destrezas, como un elemento objetivo. Aunque en efecto es un proceso complejo, ya que no todas las competencias cuentan con destrezas con un alto contenido motriz, establecer de antemano las destrezas, o sea el uso del conocimiento que desarrollará el alumno en automático, ayuda a clarificar cómo se demuestra en conductas específicas que el conocimiento se ha adquirido.

Ya hemos señalado que las competencias son estándares cognitivo-conductuales, y que cuentan con ambos componentes: cognitivos, los que se refieren a conocimientos y habilidades de pensamiento, y conductuales, los que aluden a destrezas y a las actitudes.

Así, conocer los colores supone saber su nombre, identificarlos en el ambiente es comprender que la realidad está compuesta por colores, pero reconocer un color rápidamente o bien mezclar el amarillo y el azul para conseguir el verde es una destreza del pintor que no tiene cualquier persona. Las destrezas se traducen en actividades motrices en las que se usa el conocimiento aprendido, es el desempeño final.