Toma de decisiones compleja. No la toma de decisión ejecutiva que me lleva a tomar agua, sino la que se realiza sobre situaciones en las que se deben analizar varias opciones en diferentes contextos, cuando se evalúan las ventajas y desventajas, el costo y el beneficio, lo que conviene y lo que no. Implica una fuerte regulación del impulso y de la emoción, una autorregulación de la motivación. Como decidir si una persona se casa o no.
Pensamiento ejecutivo. Incluye la elaboración de planes y proyectos, estableciendo objetivos, proceso de planeación, indicadores de logro y mecanismos de evaluación. Aquí no nos referimos tampoco a la planeación ejecutiva, más bien, estamos hablando de diseñar proyectos de trabajo, sobre temas específicos. Supone una fuerte capacidad organizativa y tenacidad. Como planear un proyecto de investigación sobre la célula.
Pensamiento crítico. Proceso mediante el cual se comparan entre sí dos o más fenómenos, elementos, situaciones, condiciones, circunstancias, dinámicas u objetos, obteniendo la información necesaria para definir lo que falta, lo que se considera ventaja o desventaja, lo que vale, lo que es real y lo que no, etcétera. Es un proceso racional y emotivo, que identifica relaciones, patrones, causas y efectos, requiere de objetividad para no sesgarse de modo pasional. Nada es perfecto, todo es corregible. Supone tener la capacidad de optar en determinados momentos por un lado de la moneda, sobre todo cuando lo que está en juego son principios y valores.
Pensamiento autónomo. Capacidad de pensar de manera independiente de los demás, sin importar la presión social. Incluye una actitud de independencia y de respeto frente al otro.
Pensamiento sistémico. Capacidad de pensar observando cada una de las partes que forman un todo, identificando la interacción de dichas partes en procesos y dinámicas, advirtiendo tanto el papel que juega cada elemento como la complementariedad (se necesitan mutuamente), el antagonismo (se contradicen unos a otros), la subsidiariedad (uno mantiene al otro, le otorga un subsidio) y la relación (de iguales, de pares, de poder, de subordinación) entre ellos. Conlleva una capacidad de integración de los contenidos y las partes, así como de curiosidad para encontrar la relación entre éstas.
Pensamiento morfogénico. Capacidad de pensar percibiendo cuál es el factor más significativo del sistema, la parte clave, lo que le da forma o bien lo que puede generar la reproducción. Implica una capacidad de jerarquización, de identificación de lo importante, supone una actitud muy racional porque al reconocer lo que es más trascendente se suele sacrificar al resto. Como cuando en una planta industrial se define qué empleado es quien cuenta con la habilidad para reproducir lo que se hace y, entonces, ascenderlo; la atención se centra sólo en uno, no se puede tener empatía con el resto.
Pensamiento epistémico. Capacidad de distinguir la perspectiva de diferentes ciencias frente a un objeto, por ejemplo: cómo observa la arquitectura un edificio, cómo lo hace la ingeniería, cómo lo hace el sistema de seguridad, etcétera. Otro aspecto también es cómo se identifica el punto de vista del otro frente a un problema específico, por ejemplo, cómo ve el problema mi interlocutor y cómo lo veo yo, o bien cómo lo perciben las mujeres y cómo los hombres (perspectiva de género), cómo lo aprecian los jóvenes y cómo los adultos (perspectiva etárea), cómo lo evalúan los indígenas y cómo el resto de la población (perspectiva étnica y cultural). Supone una fuerte capacidad empática, de sentir por él otro/a junto con el otro o la otra.
Pensamiento científico. Capacidad de generar hipótesis y su comprobación, de manera que se expliquen la causalidad de un fenómeno determinado, supone el potencial para identificar causas y explicaciones con una fuerte capacidad cuestionadora.
Pensamiento creativo. Capacidad de proponer soluciones alternativas, inexistentes a la fecha, originales y únicas ante problemas que se presentan, o bien de inventar nuevos productos antes no imaginados, concebidos o plasmados. Supone una habilidad metacognitiva y metaanalítica: se es capaz de evaluar el propio pensamiento y de analizar lo que se hace; se requiere ser osado, aventado.
Pensamiento propositivo. Capacidad de hacer propuestas de negociación social o política, en las cuales se busque negociar frente a las propuestas y demandas de otra persona, identificando lo que el otro quiere, pero también lo que uno quiere. Entraña una regulación sobre el propio motivo o interés personal.
Pensamiento asertivo. Capacidad de identificar lo que nos gusta y lo que nos disgusta para señalarlo en el momento oportuno de la mejor manera posible, sin ofender. Demanda control sobre las emociones.
Pensamiento alternativo. Capacidad para puntualizar opciones a las propuestas existentes; no es relevante la originalidad, pues el énfasis está en la solución de problemas. Emerge cuando se cree que todas las puertas están cerradas, es una ventana que se abre.
Pensamiento colaborativo. Capacidad de pensar en equipo, de diseñar estrategias en conjunto, supone un serio control del ego para poder construir junto con los demás, exige una gran capacidad de negociación.